Por Ricardo Ochoa A.   / LIMA – BOGOTÁ

Una máxima de la experiencia nos dice que un pueblo que no conoce sus historia está llamado a repetirla, se le conoce también con la Ley de los ciclos y esto se ha comprobado en el devenir de nuestra historia, ya que en América Latina salvo honrosas y muy pequeñas excepciones ( Chile, Costa Rica y Uruguay) por la práctica de la transparencia de sus instituciones la corrupción es moderada, no es nula pues siempre existirá en menor o mayor medida la tendencia a sacar algún beneficio en recursos del estado o de algún privado. La Educación será suficiente para superar esta iniquidad llamada corrupción? Veamos que nos dice el devenir histórico. Para este artículo, sin ir muy lejos tomaremos de nuestra américa morena  a México, paÍs que a  inicio  del siglo XX ejecutó una reforma educativa, a cargo del respetado educador José de Vasconcelos, quien fue ministro de Educación.
La intención era alfabetizar al pueblo,  desde la ciudad al campo, era una cruzada nacional, que integró en ese propósito a   el estado, educadores privados y clérigos católicos, quienes iniciaron una campaña para alfabetizar a los sectores más alejados del campo de ese país, se les enseñaba a leer, escribir y las cuatro operaciones básicas, la finalidad era integrarlos a la economía formal y tener mejores ciudadanos que aporten bienestar a su sociedad, posteriormente ya sabemos lo que paso el país tuvo un gobierno con amplio dominio en la escena política gobernando sesenta años desde 1929 hasta 1989- de manera ininterrumpida- por medio del PRI Partido Revolucionario Institucional fundado por Plutarco Elías Calle entre otros, quienes por medio de populismo económico, el sindicalismo, el clientelismo político y el corporativismo institucional del aparato del estado ( léase copar el Estado con gente de su ideología o praxis política), lograron enquistarse en el poder durante más de medio siglo, aún tiene vigencia porque permanecen muchos de sus militantes en el aparato estatal y que cada vez que se cambia de administración, ocurre lo que se denomina ( el año del Hidalgo ) en donde por costumbre se liquidan los saldos de las cuentas y se ejecutan programas ni qué decir de los activos ( estos son sustraídos o liquidados de los inventarios, bajo la premisa….de quien es esto? Es del Estado, quien es el Estado?……pues, somos todos….entonces este portatil me pertenece, lo vengo usando, es mío. Sería simplista generalizar, pero en mayor o menor grado esto se repite en algunos países latinos. Esta mentalidad o lo que denomina los especialistas y académicos Cosmovisión, es en términos latos como se miran las cosas, son para ilustrar el concepto “como que nos ponemos un par de lentes y con ellos miramos, pensamos y ejecutamos nuestros actos.” este proceder no es nuevo es propio de la idiosincrasia española si no me remito a la literatura española los libros el buscón de Francisco de Quevedo obra puesta en circulación en 1626 en España y el lazarillo de thormes de 1554 que es atribuido por muchos a Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco quien fue un poeta y diplomático en ambos casos ( trataron de pasar por anónimos, para evitarse los problemas con la Iglesia Católica y la Santa Inquisición ),   nos describen (los usos y costumbres en cada estadio de sus vidas) de los ibéricos comunes y silvestres, algunos de los cuales llegaron a nuestras tierras en 1492.

Contextualizando

Según los Panamá papers el libro que todo profesional especialista en prevención de Delitos  debe leer, nos dice que el lavador de activos más grande hasta ahora conocido en América Latina no es Pablo Escobar, como se podía preveer, si no Rafael Caro Quintero ( a ) “el narco de narcos” de nacionalidad Mexicana-líder del cartel de Sinaloa y amigo del Chapo Guzmán, para quien don Pablo “era un niño de Pecho” según Jurgen Mossack, Caro purgo una condena de treinta años y en 2013 salió en libertad, en la actualidad se le está buscando por todo el mundo, y que decir de la espiral de violencia que esto ha generado y con ello la desestabilización de la misma sociedad Mexicana.